jueves, 13 de agosto de 2009

Juan Carlos, mi portero


Los españoles llaman “portero” al arquero de fútbol, al que está debajo de los tres palos, al que tiene la difícil misión de defender el arco, de proteger al equipo para que no le conviertan goles. En Argentina, “portero” vendría a ser la persona que se encarga, a grandes rasgos, de limpiar y proteger al edificio. Son un género muy particular por ciertas cosas, tales como que prefieren o mejor dicho desean plenamente que los llamen encargados en vez de porteros, algo que parecería una cuestión de nivel o de style, pero la realidad indica que luchan día a día para que esto suceda. Por otra parte, están representados por un gremio muy fuerte que constantemente les otorga beneficios y declara aumentos en su favor. No quiero dejar de mencionar que todos los pertenecientes a esta especie suelen tener nombres tales como Juan, Raúl, Roberto, Rúben, Wilson, entre otros. Tienen además graves problemas con el lenguaje y la escritura, siendo este último el más evidente.
Terminada la introducción, pido un fuerte aplauso para la aparición del personaje en cuestión: Juan Carlos, pero pueden decirle “Juanca”. De mediana altura, calvo, con ojos claros y mirada desafiante, todas las mañanas lo veo cuando salgo. Con un especie de “hola”, que cuando me mudé me costaba interpretar, suele saludarme, mientras empieza a limpiar el vidrio de la puerta de planta baja. El resto de los momentos del día en que me lo cruzo, está charlando con los otros encargados de la cuadra, o está nuevamente “limpiando” la puerta. Parecería que siempre esta fastidioso y eso lo demuestra con intensas exhalaciones de aire en combinación con fuertes gemidos que denotan malestar. Me pasa, y que creo que a la mayoría les pasa, que cuando lo necesito sea cual sea la razón, “Juanca” nunca está. Si nos ponemos estrictos, y comparamos el horario que le correspondería cumplir, en relación con las horas que realmente está, probablemente no lo podríamos creer, así que mejor obviar ese tema. Hay algunas cosas que me llaman poderosamente la atención: cuando en las cocheras falta algún auto, él rapidamente pone el suyo sin dudarlo. Cuando hay alguien obstruyendo la salida de la cochera, sea quien sea, él lo trata terriblemente mal, haciendo uso y abuso de su poder, e intentando complacer al propietario (algo así como un jefe de la barrabrava). Diariamente deja notas pegadas en el ascensor o en planta baja con graves errores de ortografía. Un ejemplo de esto sería: “proivido avrir”. En contadas ocasiones he llegado a pensar que lleva la vida de un futbolista, puesto a que se levanta temprano, limpia la puerta (vendría a ser el entrenamiento) se va a dormir la siesta, pero principalmente porque le dimos casa, coche, y le pagamos las expensas. Algo que no me quiero olvidar de mencionar es que parecería ser que este personaje en cuestión es Licenciado es meteorología con un Master en lluvia y granizo, ya que siempre tiene certezas acerca de que pasará con el clima.
En mi opinión creo que fueron los encargados quienes nos incorporaron el hábito de hablar acerca del clima, un recurso con el que contamos diariamente a la hora de entablar algún tipo de diálogo. ¿Acaso hablar del clima nunca te salvo del tan difícil silencio en una conversación? Realmente detesto hablar de clima, pero confieso que muchas veces lo he hecho y creo que lo seguiré haciendo.
Él es un ejemplo, un ejemplo de cómo es posible vivir de “arriba”.
Nathing is impossible, sino pregúntenle a Juan Carlos, mi portero.

Juanca+ 10

6 comentarios:

Anónimo dijo...

leo..terrible lo del portero..el de mi edificio se junta con el portero y con los 2 porteros vecinos en la puerta de mi casa..que hay que hacer
estaria bueno que empieses a responder sobre las dudas de la gente...muchas gracias

me gusta mucho como plasmas tus ideas

Dafne Berman dijo...

Leo, creo que el tema de los porteroencargados merece un analisis mas profundo. Yo creo que hay que diferenciar entre los juancarlos y el resto de los mortales.
Mi ex (portero), tocayo del tuyo, era un sin verguenza mala gente. Mi papa lo odiaba, y el lo sabía, así que un día no lo dudó y nos rayó todo el auto con la llave del departamento que tan amablemente le cedimos para que viviera con su caraculica mujer y sus insoportables y ruidosas mellizas.
Todo cambió en nuestras vidas cuando lo rajaron y apareció Victor, seguido de Jorge, su asistente personal.
Victor es la paz misma, proveniente de Tucuman, nos cocina empanadas (no al estilo Yiya Murano, son hechas con el corazón) y SIEMPRE está en la puerta.
Jorge dibuja y toca la guitarra. Los carteles que pega en los asensores siempre tienen un toque artístico.
Mudense al edificio del Provincia en la esq de acevedo y corrientes, mis porteroencargados son la vida que nace.

Anónimo dijo...

Definitivamente juanca es EL encargado, y no portero, suena despectivo jaja
Sigo pasando por lavalleja a retirar los correos de mi papa que llegan todavia por ahi y el siempre los tiene guardados, obviamente confisca los que le interesan y los lee antes de darlos a los propietarios, apuesto plata a que es asi!
Y no c que auto tendra ahora, pero el gol rojo que tenia antes siempre estaba en mi cochera!!!!!

tiene que haber una 2da parte con los vecinos con privilegios.
saludos
Shir

Anónimo dijo...

me vas a tener que dar explicaciones personales de la parte de los jugadores de futbol.
mi portero la otra vez me vio que estaba por entrar se escondio y me asusto, cASI LO pongoo
un abrazoo leiisss (hojaldre)

jenny dijo...

noooo sabes lo q me acordee con respecto al texto del ascensor,, EL DIA Q AUSTASTE A MI VIEJA Y MI MAMA SE PUSO A LLORAR!
NAHHHHH TEEEE RRRIII BBBLEEEE!!!
con respecto a esta ultima reflexion sobre Juanca tambien MI PORTERO, o bien como decis vos ENCARGADO, mou bueno moy bueno, conincido en todo ;)
aunque falta mi declaracion!!
un bessoo vecii,,.

Nacho dijo...

Jaja sos mal tipo ehh!!! No podes manchar asi el nombre de tu encargado...
¿Cuando vuelven las historias graciosas con apellidos?
abrazo!